Es posible que cuando este articulo sea impreso, el presidente ya haya pasado la tan esperada acción ejecutiva, permitiendo que millones de inmigrantes indocumentados permanezcan con sus familias en Estados Unidos.

A pesar de que no se sabe cuáles son las medidas que incluirá, se rumorea que la nueva política deberá extender “acción diferida” a los padres indocumentados de los ciudadanos o residentes de estadounidenses, evitando que sean deportados, y permitiéndoles que consigan el permiso de trabajo; de forma similar a como se hizo en el 2012, con relación a los inmigrantes traídos a los Estados Unidos cuando eran niños.

También se espera que el gobierno siga avanzando su política sobre enfocar recursos en la captura y deportación de inmigrantes ilegales recién llegados, que cuenten con antecedentes criminales o que representen una amenaza para la seguridad nacional, mientras que los demás inmigrantes, especialmente aquellos con familias en los Estados Unidos, deberían de continuar siendo de “baja prioridad” con respecto a la deportación.

A pesar de que un pequeño paso como este puede aliviar a millones de inmigrantes alrededor de todo el país, es indiscutible que se necesita una solución más compleja y permanente, como una reforma migratoria integral, para poder arreglar el sistema de inmigración de EE.UU. Debido al nuevo clima político generado después de las elecciones, es posible que una acción unilateral por parte del presidente, con relación a la reforma, pueda perjudicar los esfuerzos para trabajar en conjunto con el congreso.

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